Consciousness, Spirituality

Journey of a Global Nomad: Breaking Down and Breaking Through (Spanish Translation)

Travesía de una Nómada Global: Derribándome  y Abriendo Camino de Vanessa Fisher. 

Translated by Paulina Alanis 

Yo soy una mujer joven que está en estos momentos en una peregrinación global – una investigación filosófica, cultural y espiritual que está profundamente entrelazada con los compromisos de la vida diaria. 

Soy una pensadora crítica, poeta y activista apasionada, comprometida a crear un futuro de sustentabilidad global para todos. Actualmente estoy en un proceso de de-construir una gran parte de mi identidad de ser una mujer norteamericana, con en esa identidad hay filtros inconscientes y juicios que han sido entrelazados íntimamente, para así conscientemente reconstruir / renacer mi “yo”, como una Nómada Global, como una hija nacida de lo liminal, y una abuela de todo el proceso cósmico. 

En La Experiencia Global Nómada: Viviendo en Liminalidad (The Global Nomadic Experience: Living in Liminality por su titulo en ingles), las autoras Barbara F. Schaetti y Sheila J. Ramsey describen un nómada global como alguien que esta ‘marcado por frecuentes transiciones geográficas y múltiples influencias culturales’. En el corazón de la existencia de un Nómada Global esta la experiencia socio-psicológica conocida como ‘liminalidad’. La palabra griega limno, significa ‘umbral’, liminalidad se describe como “un tiempo intermedio, en donde lo que era ya no es, y lo que será todavía no lo es. Es un tiempo rico en ambigüedad, incertidumbre y de la posibilidad de una fermentación creativa.” 

Aquí no hay falsos consuelos 
solo el eco del vacio 
suspendido en  la anticipación 
de un momento que se ha desplazado del tiempo 


Encuentro un nuevo amor 
por los bordes fríos de la verdad 
que cortan a través de todas las señales de mi aparente juventud 
y manifiestan un antiguo ardor en mi corazón 
que ha viajado hacia este momento desde el pasado distante de una estrella explosiva…* 
 
Vivir en lo liminal se trata de dejar las comodidades del hogar y de salir de la certeza de una identidad fija para descubrir y dar nacimiento a uno mismo en los ‘márgenes’ y en la misteriosa intersección entre las múltiples identidades y relaciones con otros. 

La teorista crítica posmoderna Rosi Braidotti describe el nomadismo como un estado constante de ‘proceso interno’ o de ‘devenir’, una “técnica de relocalización estratégica para recuperar lo que necesitamos del pasado que nos ayude a trazar recorridos de transformación, para nuestras vidas aquí, ahora y para el futuro.” Para Braidotti, ser nómada no significa no tener un hogar o un desplazamiento compulsivo (es decir, un completo desapego a todas las raíces), sino una subjetividad que ha “renunciado a todas las ideas, deseos o nostalgia por la fijeza.” 

Nómada es un verbo, una experiencia de fronteras fluidas, un proceso por el que configuramos las múltiples transformaciones y las múltiples formas de ser y de pertenecer.  Braidotti argumenta que, “debemos trazar las cartografías alternativas de los sujetos no-unitarios que somos, para que podamos dejar atrás cualquier idea de que los sujetos son completamente unitarios, perteneciendo solamente a una ubicación.” 

Braidotti señala la necesidad esencial de una deconstrucción posmoderna del yo unitario moderno, así como de derribar nuestras fronteras nacionales y las nociones lineales del tiempo, historia y progreso. Braidotti al igual que yo es una re-construccionista. Ella desea derribar identidades fijas para reconstruir nuevas formas del yo expansivo, éticas y relaciones que puedan servir a los cambios y necesidades de un mundo en globalización. 

Escoger ser una Nómada Global, para mí ha significado el salir continuamente de lo cómodo y conocido para expandir mis propios límites. El expandir, acoger y encarnar más y más del mundo se ha convertido en un compromiso del alma, para convertirme en un mejor vehículo al servicio del todo. Esto no se trata de una colonización o de una apropiación de otras culturas, ni tampoco es un intento de coleccionar más experiencias exóticas de otras culturas para colgarlas como un trofeo de todas las cosas que he hecho y experimentado.  Estas dos son potenciales trampas y peligros que debemos enfrentar como turistas en otras tierras y culturas. 

Es fácil viajar a otros países, visitar todos los lugares históricos, tomar mil fotografías de tus experiencias ahí, y sin embargo nunca realmente entrar en la energía de la tierra o involucrarse profundamente con los habitantes nativos. Podemos viajar fácilmente a otra cultura sin tener que desafiar o expandir nuestro sentido del yo, o de lo que percibimos como el ‘otro’. Como Braidotti expone, “Yo no lo llamo nomadismo, yo lo llamo una fragmentación degenerada del capitalismo avanzado. El nomadismo está marcado por un cambio cualitativo de nuestra consciencia, no por el consumo del otro en nosotros mismos.” 

Es este  llamado a crear y expresar un cambio de conciencia cualitativo al que yo aspiro en mi viaje por el mundo, y en reconstruir / renacer a mi misma como una Nómada Global. Mientras que mi deseo es empezar a conectar diálogos, valores y visiones del mundo a través de las culturas, géneros y generaciones, estoy convencida que además debo involucrarme en un proceso continuo de despojarme y reconstruirme. Siento que este despojo es necesario para que mis visiones del mundo y mis filtros sean cada vez más transparentes y para apoyar que emerja de un sentido fluido y flexible de mi misma, que pueda acceder y expresar una inteligencia global más sutil. Utilizo una mezcla de marcos teoréticos y disciplinarios para escribir e investigar, incluyendo entre otros la psicología, teología, teoría posmoderna, teoría feminista, teoría del arte y teoría integral. Mi escritura y trabajo es un proceso continuo de deconstrucción y reconstrucción, ascendiendo y descendiendo, inhalación y exhalación… como lo soy yo. 

Derribándome… 
Tenía 27 años, cuando fui a vivir a Seúl en Abril del 2011, había encontrado inesperadamente una pared en mi vida. Una cascada de rompimientos imprevistos de mi trabajo, mis relaciones y mi practica espiritual, dejaban muy claro que algo en mi vida tenía que cambiar. Diez años antes de irme a vivir a Corea, había estado participando y trabajando en diferentes capacidades para una serie de organizaciones espirituales/ desarrollo personal, todas con el objetivo de promover de alguna forma el crecimiento espiritual personal y colectivo.  Desde el final de mi adolescencia estaba muy dedicada a mi propio crecimiento espiritual y psicológico y atendía múltiples talleres, seminarios y retiros. 

Durante mis veinte a veinticinco años, estaba también estableciéndome dentro de esta comunidad como una joven escritora y oradora publica que podía ofrecer una perspectiva interesante e inteligente sobre temas de género, sexualidad y espiritualidad. 

A los 26 años, ya había presentado mi trabajo en conferencias académicas, publicado en revistas y artículos académicos y ganado un premio prestigioso en una conferencia académica por mi investigación y escritura en los campos del feminismo, espiritualidad y estética.  También tuve el honor de participar y facilitar paneles de discusión en la Conferencia de Teoría Integral con algunas de las mujeres líderes en educación del género, sexualidad, espiritualidad y educación transformativa. 

En muchas formas, desde fuera, las cosas se veían prometedoras para mi futuro. Yo era precoz, motivada, fuerte, abierta y en muchas formas espiritualmente idealista, y las personas lo estaban notando. 

Sin embargo a pesar de estos éxitos, durante mis años veintes, una tensión y un interrogatorio existencial profundo empezaba a crecer dentro de mi sobre cuál era el fin de mi trayectoria, de mi practica y mi escritura.  Habiendo estudiado y trabajado tan intensamente en círculos progresivos espirituales, y habiendo trabajado íntimamente por varios años con varios maestros espirituales, de autoayuda / gurús, me encontraba en una relación de amor-odio con todo el género de escritura espiritual y autoayuda y su enseñanza. 

Aunque amaba a los maestros con los que trabajaba, y muchos de ellos eran buenos amigos míos, no podía evitar la cantidad de cuestionamientos y preocupaciones que surgían dentro de mí acerca de cuál era el impacto sustentable a largo plazo que esas organizaciones o esas enseñanzas tenían en el mundo. A pesar de buenas intenciones de muchas de estas organizaciones, mucho de lo que vi que se vendía con demasiado entusiasmo como la próxima ola de espiritualidad ‘universal’ o ‘evolutiva’ o ‘global’ se sentía basada en un fenómeno norteamericano y fuera de contacto con las realidades que viven otras personas del mundo. También sentí que gran parte de los mundos espirituales y de autoayuda estaban aislados dentro de sus propias comunidades y discursos, y frecuentemente como consecuencia de ese aislamiento desconocían las partes no visibles. 

Empecé a ser testigo de un aumento de la comercialización y mercadería de las enseñanzas y discursos espirituales, que lentamente desplazaban algo en mi alma. Aun cuando amaba las comunidades y muchas de las personas que las integraban, parecía que estos grupos carecían una capacidad de crítica auto-reflectiva sobre cómo sus propias enseñanzas se estaban convirtiendo en un lujo de la elite disponible solo para aquellos que podían comprarlo. 

Supongo que sentí una fuerte contradicción porque yo crecí en la pobreza y había trabajado en la industria del servicio toda mi vida para poder subsistir mientras perseguía un camino espiritual muy caro atendiendo retiros y talleres de precios muy altos. Empecé a acumular una deuda obscena sobre la deuda que ya había obtenido mientras estudiaba mi carrera universitaria, pero continuaba asegurándome a mi misma que de alguna forma todo regresaría a mi porque yo estaba en un camino espiritual ‘bueno’.  De alguna forma creía que si yo daba todo de mi, entonces podía trascender las limitaciones y realidades de mi situación socio-económica. 

La realidad de las condiciones socio-económicas y el impacto que tienen y como limitan lo que somos capaces de manifestar en nuestra vida, es algo que no es reconocido en la mayoría de las comunidades espirituales y de la Nueva Era (New Age).  Esta parcialidad, habla del enfoque desequilibrado de muchas propuestas de cambio contemporáneas espirituales norteamericanas, y también ilumina el privilegio socio-económico de muchas de estas personas que apoyan estas perspectivas. Cuando cumplí 27 años el peso de esta parcialidad comenzó a ser aparente en mi propia vida. Había ignorado la realidad de mi deuda y había ignorado que no podía pagar y atender todos estos talleres caros a los que había estado yendo por 10 años. Ese punto ciego estaba convirtiéndose en algo no sustentable a tal punto que me di cuenta que no podía seguir viviendo de esa forma, y que tampoco podía permitirme creer que si participaba solamente en un retiro mas de iluminación todo de alguna manera regresaría a mí. 

Así que llegue a un momento crucial, decidí hacer algo muy distinto y muy práctico. Escogí renunciar a ir a más retiros y obtuve un certificado de enseñanza de  inglés como segundo idioma (ESL por sus siglas en inglés) y para poder empezar a pagar mi deuda comencé un trabajo de maestra de inglés en una escuela profesional en Corea del Sur. 

Abriendo Camino… 
Vivir en Corea del Sur por un año me dio mucho más que solo tener un mejor flujo de ingresos. También me ayudo a desarmar mis suposiciones y representaciones culturales a las que yo como norteamericana no era consciente, e hizo que las parcialidades de mi propia cultura fueran más transparentes para mí. Participe en trabajos voluntarios relacionados con temas de mujeres en Corea del Sur (yo sentía que tenía bastante conocimiento de temas de mujeres), y mis colegas coreanas feministas me criticaron más de una vez por mi ignorancia, juicios y privilegios. En situaciones incomodas y vergonzosas fui desafiada continuamente y  fue expuesta mi ingenuidad sobre ciertas cosas.  Ser expuesta por mis juicios culturales fue doloroso. Esto empezó a derribarme en una forma fundamental que hizo que empezara a cuestionarme cosas en las que creía tener experiencia. 

También empecé a darme cuenta que el éxito de mi trabajo y de mi escritura en Norteamérica había estado basado en ser muy exclusivo para un grupo particular. Y esto estaba bien, así como era, pero sabía que no era suficiente para el llamado que sentía de lo que quería hacer en el mundo y para el trabajo que de verdad me importaba. Sentí que brotaba de mi un propósito a apoyar la construcción del cambio que tuviera un impacto global, sin tener idea de cómo haría esto. 

Siguiendo esa intuición interna y ese llamado a algo más grande, me sometí voluntariamente a este proceso de deconstrucción, sabiendo que era necesario para poder profundizar, aun cuando fuera doloroso y a veces desorientador. Sabía que una verdadera conciencia global solo podía ser cultivada a través de mi propia voluntad de ser humilde, curiosa, de permitir que las culturas que visitaba y en las que vivía me rompieran y abrieran mi pensamiento y mis suposiciones.  Este compromiso radical a una existencia nómada global se convirtió en el nuevo fundamento de mi filosofía y de mi camino. En el tiempo que viví en el extranjero, como parte de mi compromiso, también pase más tiempo leyendo y aprendiendo sobre la política y economía para poder entender mejor como las realidades socio-políticas forman nuestro mundo y nuestras decisiones colectivas e individuales. Esto ha sido un complemento necesario y correctivo de los enfoques al cambio espirituales y psicológicos en los que he estado inmersa en la última década. 

La política influye profundamente dentro de cómo vivimos e interactuamos, yo creo que un cambio real sustentable no puede realizarse sin un entendimiento solido de las formas en que la política y la economía estructuran nuestras vidas, nuestra psíquica, nuestras decisiones y el mundo que nos rodea. 

Mi Compromiso a una Existencia Radical Nómada Global 
El mes pasado, me comprometí a trabajar por lo menos por 3-4 años mas con mi compañía. Mi tiempo trabajando en mi compañía será invertido en vivir en diferentes países, desde Asia a Europa a América del Sur. También me he comprometido a ser fluente en por lo menos dos lenguajes mas porque creo que vivir en otros países y aprender otros idiomas es uno de las mejores, sino es que la mejor forma de expandir mi pensamiento y mi habilidad para tomar diversas perspectivas. 

Mi compromiso a una existencia nómada global no es tan solo un pasatiempo, o una idea genial, ni una marca que quiero venderle a otros. Más bien es un compromiso que me hecho a mi misma y a lo divino, de disolver y someterme de buena voluntad a una reorientación fundamental de mi ‘yo’ y mi identidad desde su centro, para ser de mejor servicio para el todo. 

También siento que  este tipo de conciencia global se está convirtiendo en  algo para toda mi generación cada vez más esencial e intuitivo, debido a que los problemas que estamos enfrentando y que enfrentaremos en los próximos cincuenta años serán de ámbito e impacto global. 

Si vamos a tener alguna esperanza de lograrlo tenemos que empezar a pensar más allá de los límites de nuestra propia cultura, y me he dado cuenta que esto no es algo que es fácil de hacer para nosotros los norteamericanos. Como cultura estamos frecuentemente  inmersos profundamente en nuestras creencias y valores de formas inconscientes. Así que, ampliar nuestra orientación a una visión que es una perspectiva global no es algo que logramos de un día para otro o en un taller de fin de semana, y eso es normal. 

Si hay algo que he aprendido a través de mis 28 años de vivir en este planeta, es que el cambio y desarrollo real sustentable toma tiempo, paciencia, como también valentía y humildad para salir continuamente de nuestra zona de confort y aceptar las contradicciones, conflictos, paradojas y desafíos inherentes del nuestro mundo interno y externo. 

Darme cuenta de la escala real, profundidad y complejidad del mundo que me rodea, ha sido un proceso de maduración en respecto a ser capaz de aceptar los potenciales y los límites que el mundo real me impone.  El cambio a escala global toma tiempo y yo creo que los enfoques espirituales idealistas por si mismos, aun cuando sean bien intencionados, no van a ser suficientes para acelerar el proceso. 

En este año pasado, yo personalmente he soltado el afán y la búsqueda de tratar de cambiarme a mi misma o al mundo en una semana, un año, o hasta 10 años.  Estoy trabajando en aceptar un cambio lento y constante porque siento a nivel intuitivo que este enfoque me permitirá poder ayudar a construir raíces sustentables para nuestro futuro colectivo y no solamente soluciones de corto plazo que se derrumban en un año. 

Liminalidad como una Fuente de Integración y Transformación 
 Una gran parte de mi trayecto del año pasado ha sido la practica de cultivar una habilidad intuitiva de sostener espacios de liminalidad, donde prevalece el radical amor interconectado, el misterio y la belleza. Desde esos espacios intermedios, de misterio y de lo desconocido surgen percepciones inesperadas. Este es un espacio poderoso accesible para todos nosotros. 

Siento que es dentro de estos espacios liminales que podemos empezar a sostener y trabajar con las contradicciones, conflictos, paradojas y desafíos globales que se nos enfrentan, en una forma creativa integrando lo mejor de los mundos interiores y exteriores, el dominio individual y colectivo y los enfoques al cambio espirituales y políticos. Al menos esa es mi esperanza, y es algo que también sostengo como una posibilidad en la profundidad de mis huesos con una resonancia firme. 

Hace seis meses comencé una serie de diálogos en mi página de internet llamada, “Bailando en lo Liminal: Una investigación Global, Cruzando-Fronteras en el Arte, Activismo, Espiritualidad y Liderazgo del Siglo 21” (Dancing in the Liminal: A Global, Border-Crossing Inquiry into Art, Activism, Spirituality and Leadership for the 21st Century).  Esta serie de diálogos marca una parte de mi compromiso de facilitar lo que espero que sea una discusión más integrada sobre el liderazgo del futuro mediante un estudio de como la espiritualidad y la psicología se cruzan con la política, arte, economía y cultura.  Esta es una de las formas que la creatividad está emergiendo a través de mi trayectoria nómada global y mi compromiso de fomentar espacios liminales que puedan permitir que una inteligencia colectiva surja en nuevas formas de caos y orden. 

En realidad ha sido un año lleno de aprendizaje, crecimiento, desintegración, apertura, así como de construir nuevas estructuras que sostienen una expresión autentica de lo que amo y de lo quiero llevar a cabo en el mundo. No ha sido fácil, ni tampoco lo he hecho con perfección, pero el camino ha sido trazado con mis intenciones más profundas de traer al mundo más verdad, belleza y bondad, y espero que se refleje en lo que hago y creo. 

Quien sabe lo que traerá el futuro pero ojala que lo que yo haga en los próximos años sea un compromiso continuo al servicio de algo más grande que yo, y ojala que cada país que yo visite me derrumbe, agite mis suposiciones y me abra a más belleza, misterio y amor  en formas que nos beneficien a todos. 
 
nota: *cita tomada de mi poema  “El Latido del Corazon de la Muerte” (“Death’s Heartbeat”)  
 
Untitled 
fear grips these tender limbs 
something unknown moves deep within 
a weight that sinks 
a cry for something indistinct 
an amorphous chaos of forgotten words, seasoned wounds, and silenced screams 


they quiver like ripples on a dark unknown sea 
an abyss that now dangles beneath my feet 
a paved street 
a song stuck on repeat 


a pitiful sight i am 
a branch in a hurricane 
attempting to plant roots 


an earthworm squirming on pavement 
under the sun’s hot admire 
my limitations curling and coiling 
under the heat of love’s fire 
i am stuck again 
with no light to guide me 
no roadmap beside me 
no insight to find me 
just this love for truth at the core of my heart 
that continues to tear my world apart 


i pray every night that i might burn at god’s altar 
but not falter 
by scorching the lives of those that i love 


but like an infant 
trying to live by love’s hand 
i’m often humbled that i can barely even stand 
as the pain of truth feels too immense to bury 
yet also too heavy for my human heart to carry 


and so i ask: 
where was god when eve dove deep 
and eden fell from under her feet 


and where was god when serpents cried 
and beauty died 
in the wake of her absence 


and i kneel and beg: 
please god show me the good within 
but i only continue to shed sin’s second skin 


because virtue is a composite 
composed of its opposite 
and the more one seeks and speaks of love 
the more one meets their own limitation 
and invites false imitation 


the more one becomes a bottom dweller 
a fearless propeller 
piercing the truth of their own confusion 
which unfolds in ever subtle layers of delusion 
a violent intrusion 
on the image of who we once thought ourselves to be 


and i ask god: 
what is the point of all this pain? 
and god does not refrain: compassion 


it is through pain that compassion deepens 
everything else will eventually weaken                                                                                     
~Vanessa D. Fisher